
Comprar un servidor es una inversión que tu empresa va a usar durante años. Elegir bien evita pagar de más por capacidad que no usás, o quedarte corto y tener que reinvertir antes de tiempo.
1. Empezá por la carga de trabajo
Antes de mirar modelos, definí qué va a correr el servidor: archivos compartidos, una base de datos, un ERP, virtualización de varios sistemas, etc. La cantidad de usuarios simultáneos y las aplicaciones críticas determinan todo el resto.
2. Procesador y memoria
Para la mayoría de las PyMEs, un procesador de la línea Intel Xeon de gama media y entre 32 y 64 GB de RAM cubren cómodamente. Si vas a virtualizar varios servidores en uno solo, priorizá RAM: es lo primero que se agota.
3. Almacenamiento y RAID
Combiná discos SSD para el sistema y las aplicaciones con discos de mayor capacidad para datos. Configurá RAID para tener tolerancia a fallas: si un disco muere, no perdés información ni se detiene la operación.
4. Pensá en la continuidad
Un buen servidor sin respaldo de energía es media solución. Sumá una UPS para cubrir cortes y picos, y definí una política de backups. La continuidad operativa vale más que cualquier ahorro inicial.
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